5
comentarios
martes 23 de septiembre de 2008
Tantas cosas que uno se muere por contar y no puede, por prudencia o sensatez.
5
comentarios
martes 23 de septiembre de 2008
Tantas cosas que uno se muere por contar y no puede, por prudencia o sensatez.
0
comentarios
domingo 21 de septiembre de 2008
Se llama "La cita" y está incluida en el disco Los paraísos desiertos, publicado en el año 2000. Desde las primeras veces que escuché esa canción intuí la irremediable nostalgia que me haría padecer unos años después; saboreé, de hecho, anticipadamente esa nostalgia. Y sí: aquí está por fin, desplegada, con las piernas distantes una de otra.
No he escuchado otra canción que exprese de forma tan abierta y conmovedora, y a la vez sin afectación, el cariño por los amigos. Cada vez que la escucho recuerdo a mi grupo de amigos de la época en que estudiaba la licenciatura. A varios de esos amigos aún los conservo, pero distintas circunstancias y ocupaciones suelen separarnos, de modo que la convivencia no ha vuelto ser tan frecuente.
Esta canción, además, me remite a un tema que desde hace mucho tiempo me ha interesado especialmente: el de la pérdida. Día tras día y año tras año vamos perdiendo cosas: recuerdos, sobre todo. También etapas. De pronto, casi sin darnos cuenta, pasamos de un estadio a otro, y el anterior no es recuperable, por más que las fotos o canciones ayuden.
Quizá de ahí mi fascinación por la literatura: ella contiene mundos a los que podemos volver y recuperar completos y aun enriquecidos. Quizá de ahí mi empeño (flojo a ratos, entusiasta casi siempre) por la escritura.
Etiquetas: escritura, ismael serrano, pérdida