lunes 12 de mayo de 2008

Leí una novela de Guadalupe Nettel llamada El huésped, pero no me gustó ni quiero hablar de ella ahora. El huésped al que me refiero habita el vientre de mi mujer desde hace algunas semanas. La noticia de su existencia ha sido, probablemente, lo más importante que me ha ocurrido; también lo más emocionante.
Al principio, la incredulidad. Después, una sensación de vértigo. Y más adelante y hasta hoy, la simple pero nada modesta felicidad.
Mi mujer y yo soñamos con nuestro pequeño huésped, le regalamos posibles rostros, voces, gestos. Hablamos mucho de él. Y padecemos el minucioso y placentero escrutinio del amor impaciente.

4 comentarios:

El huésped dijo...

Hoa, papi:

Gachias po esquibi de mi, ahoita soy un huésped en e viente de mi mami (como tu bien lo rices), pero en unos meshechitos mas estadé de huésped en la casha de uchtedes; te he notado desperadito para que ya esté con uchtedes, pero le pido que no che me dechespere papi, déme mi tiempechito de crecher y prepadadme bien para estar sano con uchtedes, shi?. Por lo ponto me siento muy contento de que sea pate de esa felichidad que les doy a ti y a mi mami, gachias por que a mi también me hacen feliz y ya desde aquí los quiero y los admiro mucho. Saludos desde el vientre de mi mami. Te ciero, papi. Besitos


P.D. Papi, ya she que tu edes un esquitor y que me enseñadas a esquibi y habar bien, vedad?

Iván Sierra dijo...

Desde acá, Javier, te abrazo superfuerte (con el único fin, claro, de robarte un poco de emoción).

la granota dijo...

Eso es velocidad!

Enhorabuena!!!!

Magda Díaz M. dijo...

Muchas felicidades, Javier. Qué bello la llegada de un bebé y más cuando el bebé que llega es el nuestro. También un abrazo a tu esposa.

Solo quisiera hacerte una recomendación: duerme ahora todo lo que puedas, mucho, mucho, mucho.

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